
La palabra mudéjar (del árabe mudayyan, significa "el que no emigra y aquel a quien se queda donde esta) es un arte y una expresión artística de una sociedad medieval española, en la que conviven cristianos, moros y judíos.
La presencia del Islam firmemente arraigada e n España, dejo una huella imborrable en nuestro pueblo, tanto en costumbres, contactos culturales y en el arte.
Esta convivencia entre los musulmanes vencidos (mudéjares) en tierras de Castilla y Aragón, la fascinación de los cristianos por la monumentalidad islámica en la ciudades conquistadas y las estrechas relaciones que durante siglos se mantuvieron con las tierras de al-Ändalus a un no conquistadas , explican la creación del fenómeno del arte mudéjar
Debemos destacar los elementos característicos del arte mudéjar que son el ladrillo, la cerámica y el yeso, junto a las techumbres de madera de alfarje y de laceria. Los artesanos destacan sobremanera en trabajos de taracea y herrajes, siendo el motivo decorativo por excelencia el entrelazado geométrico, esta expresión artística representa para el artista musulmán la "Unidad Divina", esta unidad divina se refleja en el mundo a través de la armonía, el entrelazado pues representa la unidad que existe detrás de todas las cosas. Destacar la ornamentación con motivos vegetales estilizados – el ataurique- los elementos geométricos como lazos y estrellas ( glorificación de la unidad de Dios), elementos epigrafitos árabes -cúficos- al repertorio ornamental mudéjar hay que añadir los ornamentos procedentes del arte cristiano, como toda la flora naturalista gótica.

La aportación árabe al estilo mudéjar reside en la aplicación de sus repertorios decorativos, que producen una sensación de riqueza basándose en la maestría alcanzada por ellos en el tratamiento de la madera, los moros eran excelentes carpinteros, conocían el arte del ensamblaje con una finura de ejecución inigualable. En sus obras aparecen finísimos acoplamientos de listones con minúsculos clavillos disimulados bajo la decoración pintada o las taraceas. Hasta principios del siglo XVI son casi exclusivamente moros los carpinteros que aparecen en registros documentales, la influencia morisca no desaparecerá en la decoración de interiores hasta el siglo XVIII.
Fue Toledo la ciudad española en la que más auge tuvo la carpintería mudéjar, ciertamente en estrecha relación con la Granada nazari. El mueble por excelencia mudéjar son las arquetas, arquillas, baules, cofres con infinidad de acabados, con taraceas, incrustaciones de marfil, piedras preciosas, hueso o madera de colores.
Durante los siglos XV y XVI se fabrican en Granada y Sevilla infinidad de arquetas, sus interiores solían estar divididos en compartimentos a ambos lados, posteriormente para facilitar el acceso a los mismos se le incorpora una puerta frontal y estructurando el interior, ordenando los cajones al frente,.Estos cambios significaran la aparición del bargueño.

En referencia a los asientos prestaremos atención a "las jamugas", el asiento y respaldo son de cuero y su estructura de tijera en forma curva, permitirá adaptarlas como sillas de montar, por lo que se conoce como "jamugas".Los frentes de las patas y los brazos llevan hasta bien entrado el siglo XVI, decoración de taracea y particularmente de tipo granadino, hueso, boj, ébano, formando la típica manufactura mudéjar.
Comienzan a utilizarse bajo el reinado de Juan II y Enrique IV de Castilla, colocándose escudos heráldicos en la parte inferior de la silla, su enorme auge durante todo el siglo XV , y su posterior resurgimiento en el siglo XIX hizo que popularmente se denominaran “sillones de doña juana la loca”.

La intervención morisca en la fabricación de mobiliario litúrgico esta documentada y un ejemplo de ello es el triptico relicario del monasterio de piedra.
El Tríptico–Relicario del Monasterio de Piedra realizado en el año 1.390, es un precioso y excepcional mueble litúrgico fruto de la carpintería Gótico-Mudéjar destinado a exhibir la reliquia del Santo Misterio de Cimballa.
Relicario en forma de tríptico que consta de un frente destinado a exhibir las reliquias, de una cornisa y de dos alas. Mide 395 cm. de largo por 245 de alto. Impresiona la policromía que cubre la carpintería, con predominio absoluto de los oros y de las escenas pintadas.
Abierto el tríptico, se muestra el mueble relicario dentro de un marco rectangular dónde se encuentra en el centro la reliquia del Santo Misterio de Cimballa y otras seis que flanquearían a ésta, se piensa que podrían relacionarse con los Santos y la Virgen. La cornisa que corona el relicario es de sorprendente belleza de madera tallada y dorada. En la parte inferior, en el friso, están representadas dieciséis figuras, separadas por columnillas, que componen un Apostolado con curiosidades iconográficas. En la parte superior, con relieve, se desarrolla una decoración de mocárabes que termina con arquillos mixtilíneos. Entre éstos se distribuyen, pintados, hasta quince escudos de armas.
Las alas del tríptico se decoran por ambas caras. Las del anverso: (cara externa a la izquierda de arriba abajo) contienen, dentro de un marco de lacerías y estrellas de ocho puntas, pinturas con seis escenas de la Vida de la Virgen (lado izquierdo). Recorrido iconográfico: “El abrazo ante la Puerta Dorada” (Santa Ana y San Joaquín fundidos en un abrazo); “El Nacimiento de la Virgen”; “La Presentación de la Virgen en el Templo” (Virgen Niña); “La Anunciación” (San Gabriel); “La Visitación” (la Virgen y Santa Isabel su prima) y “La Natividad”. En el lado derecho seis escenas sobre “La Pasión de Cristo”: “El Prendimiento”, “El lavatorio de Pilatos”, “Cristo crucificado ante las Santas Mujeres”, ”El Calvario” y “El Descendimiento”. Las alas del reverso muestran lacerías con motivos estrellados. Contiene pinturas con ocho Angeles músicos (cuatro a cada lado), enmarcadas con arcos apuntados y lobulados. Cuando el Tríptico estaba abierto cumplían los ángeles una función importante: contribuían simbólicamente, tañendo sus instrumentos, a la adoración de las reliquias.
El arte mudejar es la aceptación de dos sensibilidades, dos religiones, el islam y el cristianismo, Oriente y Occidente, dos corrientes que llegan a unirse y a coexistir en el nuevo reino cristiano, es el arte mudejar.
Antonio Caballero Bataller -
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