
Estamos ante dos butacas isabelinas del siglo XIX (sus propietarios la datan ente 1830-1908) construidas en madera de caoba, respaldos de hombros redondeados, brazos con montantes rematados en voluta y patas garbeadas.
Estado de conservación
En una primera inspección visual, se comprueba el estado de deterioro de la pieza, madera resquebrajada con mala consolidación producido por el efecto de la humedad, mala consistencia y desencolado de brazos y parte alta del respaldo. Parte de la madera tenia huellas de ataques de insectos xilofagos.








La eliminación del barniz y repintes en el mueble requiere de unos criterios previos a considerar.

