
Durante mucho tiempo el retablo no ha tenido la consideración artística que merece y solo se valoraban si dentro de ellos se albergaba obras de artistas reconocidos, el hecho de no conservar adecuadamente el conjunto del retablo supone la perdida irreparable de nuestro patrimonio cultural.
Para la conservación del retablo lo primordial es su estabilidad y equilibrio, al estar integrado en el inmueble depende totalmente de este, por lo cual deben de estar solucionados los problemas de conservación del inmueble que lo alberga.
A veces es necesario reemplazar los anclajes del retablo que están en contacto con los muros y los problemas de humedad que conlleva.
Otro factor a tener en cuenta es el ataque de insectos xilófagos, para la construcción de los retablos se utilizan diferentes tipos de maderas y los factores de envejecimiento, la carcoma y otros problemas de deterioro actúan de desigual manera en la madera, así en la caravista no es extraño ver ninguna anomalía y sin embargo los interiores presentan graves problemas de deterioro.
Es importantísimo conservar cualquier pieza de retablo, pues estas en su conjunto a parte de su decoración es fundamental para su estabilidad, es un puzzle que a falta de una pieza su conservación se vera mermada sobremanera.
Por supuesto el desmontaje de un retablo para una nueva ubicación debe ser descartado, cuando se desmonta de su ubicación original, para la que fue trazado y realizado, es difícil encontrar un muro que coincida con sus medidas y proporciones para volverlo a instalar adecuadamente.
Se han ocasionado y se están ocasionado graves daños por este motivo. Es necesario conservar, siempre que se desmonte un retablo, no solo las piezas que lo forman si no también el conjunto de sus elementos y sistemas constructivos.
Otra causa del deterioro de un retablo es su condición medioambiental, la madera es la materia principal de la obra y actuá como soporte general. Esta constituida principalmente por celulosa que, a temperatura ordinaria, es inalterable en el aire seco, pero en el húmedo, o en contacto con el agua, se descompone, cambiando su color, pudriéndose y perdiendo sus propiedades resistentes.
Las condiciones ambientales son muy difíciles de cambiar pero si son posibles de variar y mejorar.
Relacionado directamente con las condiciones ambientales, aparecen organismos vivos que si son nocivos y deterioran los retablos, me refiero a los insectos sylofagos.
Si la plaga es de insectos cerámbicos, anóbidos o líctidos la solución es mas o menos viable, pero si el insecto es la termita habrá que terminar con el termitero que se encuentra fuera del retablo.

La consolidación estructural es la fase del trabajo que resolverá la perdida de resistencia mecánica del retablo. Cuando encontramos piezas muy deterioradas, sera necesario su desembalaje, devastar la madera original hasta llegar a la zona del dorado y policroma que pegaremos sobre un nuevo soporte de madera, garantizando así su resistencia.
Debemos diferenciar claramente entre consolidación estructural y la meramente superficial (resinas epoxi, piezas metálicas...)la utilización de estos materiales no devuelve la perdida de resistencia portante, simplemente la refuerza levemente.
Otra cuestión importante es la fase de aislamiento respecto a los muros del templo, debemos aplicar aislantes ligeros e invisibles como el aeroland.
La consolidación superficial de los distintos estratos (oro, policroma, preparación...) entre si y, a su vez; al soporte madera son idénticas a las que se realizan sobre cualquier tabla o talla policromada.
La limpieza, tanto la mecánica como química, sera la fase siguiente al trabajo de conservacion. Con la utilización de formulas probadas trataremos de eliminar,la suciedad, realizando previamente catas y comprobar el método mas apropiado para anular acciones inadecuadas anteriores, como repintes o barnices oxidados.
Seleccionaremos los productos menos agresivos, para los materiales y para nosotros, neutralizandolos después de su aplicación , una limpieza defectuosa ocasionaría daños irreparables en las patinas, policromas y dorados.
Otra cuestión importante es la reintegración de las partes desaparecidas de la arquitectura del retablo. Para ello, debemos utilizar el material soporte del retablo, que es la madera, se tendrán que elaborar muchas y pequeñas piezas, principalmente molduras, que deben ser idénticos a los originales y se colocaran mediante espigas o galletas de madera. La reintegración cromática sobre lo restaurado sera siempre identificable y podemos realizarla con técnicas como la tinta neutra, entonado, regattino, trattego...Por ultimo, para terminar tenemos que proteger la obra restaurada con una doble finalidad; conseguir una durabilidad aceptable y lograr la protección de la obra contra el polvo, humedad y otros agentes externos, esto nos servirá para que generaciones posteriores disfruten de nuestro legado artístico e histórico.
BREVE HISTORIA DE LOS RETABLOS
Durante la edad media, la construción de los retablos estaban dirigidas por los gremios y cofradías, de aprendices, maestros y oficiales. Fue a partir del siglo XVII, cuando surgieron las Academias de las Artes y se abolio el carácter obligatorio de pertenecer a un grmio para poder ejercer una actividad.
Podemos observar que en la creación de los primeros retablos, no se contaba con la colaboracion simultánea de las distintas agrupaciones gremiales, pues se trataba simplemente de pequeñas obras, tallas, tablas policromadas encargadas a un artista, pintor o tallista.
La realización de un retablo va complicandose en un proceso estético y técnico, donde actúan muchos artistas de manera coordinada, especialmente en los concebidos a partir del siglo XVI, los retablos realizados en el primer tercio del siglo XVII, fueron muchos de ellos ejecutados por tallistas y escultores de la importancia de los talleres de Martinez Montañés, Gregorio Fernández... lo que originó entre los artistas de la época asociaciones y también grandes rivalidades.
Los archivos guardan importantes e interesantes contratos de estos retablos, su consulta y estudio nos ayudara a la labor de conservación de los mismos.
Según avanza el siglo XVII, los retablos se fueron haciendo más complicados, reduciendo progresivamente su iconografía y aumentando los elementos arquitectonicos y decorativos. Los artistas dispusierón de mayor libertad para combinar elementos, arquitectonicos, decorativos, pictoricos y escultoricos.
Aparecieron asi los retablos de pocas escenas o escena única, donde todos los elementos decorativos se disponen alrededor de la talla o lienzo principal. Surgieron los retablos baldoquinos, los retablos relicarios y los retablos camarin; con incorporacion de elementos arquitectonicos nuevos como columnas salomónicas y los estípites.
A finales del siglo XVII surgió un nuevo motivo en el culto, la exaltación de la Eucaristía y esto origino el tipo de retablo eucarístico, los retablos siguieron avanzando en dimensiones, ascendieron hasta las bóvedas, legando a crear auténticos espacios teatrales de complicada escenografita.
En el siglo XVIII, los retablos fueron disminuyendo en su decoración y policromía, aparecieron las rocallas como principal elemento ornamental del rococó.
La realización de un retablo suponía una gran inversión económica, muchos de ellos se construyeron con la implicación de la iglesia, la sociedad y organismos públicos, esto revela la enorme importancia que tenía para la sociedad del momento.
El hecho de no conservar adecuadamente estas obras supone una pérdida irreparable de nuestro patrimonio cultural. Durante largo tiempo los retablos han sido valorados, casi exclusivamente. Si dentro de ellos se albergaban obras de artistas significativos, despreciando la unidad de la obra.

TÉRMINOS ARTÍSTICOS DE LOS RETABLOS
PARTES DE UN RETABLO
Retablo: Del latín retro tabularum, o ‘tabla que se coloca detrás’, es una compleja estructura —en la que se conjugan la arquitectura, la escultura y la pintura—, dispuesta delante del muro de cierre de una capilla, encima del altar. Tiene su origen en la antigua costumbre litúrgica de colocar para su adoración, reliquias o imágenes de santos sobre los altares. Lo más común es que para su estructura se emplee la madera, (pino, castaño, peral, roble, nogal y tejo); pero no son extraños tampoco aquéllos construidos en piedra, alabastro, mármol y otros materiales duros y semipreciosos como el lapislázuli y la malaquita.
Ático: Parte superior de la calle central de un retablo. Suele ser el lugar elegido para disponer un calvario.
Banco: Parte inferior o basamento de un retablo. En ocasiones puede estar dividido en dos pisos, en cuyo caso se denomina el más próximo al suelo sotabanco; predela.
Calle: Nombre que reciben cada una de las divisiones verticales de un retablo, en ocasiones separadas unas de otras por particiones más estrechas denominadas entrecalles.
Casa: Cada uno de los espacios de forma cuadrangular o rectangular que, abiertos en los cuerpos y calles de un retablo, sirven para alojar pinturas o esculturas.
Cuerpo: Cada uno de los pisos o de las divisiones horizontales de un retablo.
Entrecalles: Divisiones verticales más estrechas que las calles y que las separan unas de otras.
Guardapolvo: Pieza o saledizo que enmarca un retablo tanto por los laterales como por la parte superior, con la misión de protegerlo del polvo; polsera.
Polsera: Guardapolvo.
Predela: Del italiano predella; banco.
Sotabanco: Parte inferior de un banco de retablo de dos pisos.
TECNICAS ARTISTICAS
Aparejo: Fase previa a la labor de policromía de una escultura en la que se prepara la madera para recibir los pigmentos. En primer lugar se alisaba toda la superficie, rellenando todas las posibles grietas y huecos, para aplicar varias capas de yeso. En un segundo momento, se aplicaba una capa de arcilla roja muy untuosa, conocida como bol arménico, que era la que servía de base a la pintura. Una vez seca, se podía proceder ya al dorado y estofado de la pieza.
Dorado: Técnica artística consistente en la aplicación de panes de oro sobre una superficie, ya sea arquitectónica, pictórica o escultórica. El acabado podía ser mate o brillante.
Encarnado: Tras dorar y estofar una escultura, el último paso en su decoración es aplicar en manos pies y rostros, los colores que asemejaran el tono de la piel; a esta acción se denomina encarnado.
Ensamblador: Ensamblar, en carpintería, es la operación de encajar diferentes piezas, hasta dar a un objeto la forma deseada. Pero la labor del ensamblador dentro del proceso de construcción de un retablo es mucho más amplia y compleja, ya que no se limita al mero trabajo mecánico de montar y hacer coincidir las distintas partes que lo conforman; también es el encargado, entre otras funciones, de establecer contacto con el cliente, del presentarle la traza y el diseño de las formas, del transporte de los materiales hasta el taller, del corte de las piezas en las molduras y perfiles requeridos y, finalmente, de su montaje y encolado
Entallador: En el arte español se aplica este nombre, de modo genérico, al artista o artesano que se dedica a la labor de talla en madera. De este modo, y dentro del proceso de construcción de un retablo, el entallador sería el encargado de la parte ornamental de la arquitectura, (relieves del banco, tallas de las columnas y pilastras de las calles...), frente al escultor, autor de las figuras de gran tamaño.
Estofado: Fase que sigue a la del dorado en el proceso de policromar una escultura. Una vez aplicada la base de pan de oro, ésta se cubre por encima con pintura al temple. Una vez seca, se rasca el color con un pequeño punzón en los lugares en los que se desea que aparezca un efecto dorado. Suele ser común su empleo para marcar los pliegues de las vestiduras.
Mazonería: El término define, de modo genérico, toda labor constructiva realizada en cal y canto. Aplicado a los retablos, hace referencia únicamente a su parte arquitectónica, distinguiéndola de las esculturas y pinturas que puedan estar insertas en ella.
Policromía: Proceso por el cual se pintan de variados colores las obras artísticas. El término se utiliza especialmente en el ámbito de la escultura: cuando una estatua ha sido pintada, se dice de ella que está policromada.
Por Antonio Caballero Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesitas activar JavaScript para visualizarla
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