
Estamos ante dos butacas isabelinas del siglo XIX (sus propietarios la datan ente 1830-1908) construidas en madera de caoba, respaldos de hombros redondeados, brazos con montantes rematados en voluta y patas garbeadas.
Estado de conservación
En una primera inspección visual, se comprueba el estado de deterioro de la pieza, madera resquebrajada con mala consolidación producido por el efecto de la humedad, mala consistencia y desencolado de brazos y parte alta del respaldo. Parte de la madera tenia huellas de ataques de insectos xilofagos.
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Se encontraba recubierta de repintes que impedÃa ver el acabado original, el rebarnizado hacia de la obra un conjunto opaco que impedÃa observar la textura y tonalidad original.
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Proceso de restauración
Después de realizar nuestro diagnostico, establecimos primero la necesidad de eliminar los repintes mediante la aplicación de un decapante en gel. Se aplico el decapante a brocha y una vez que el gel empieza a surtir efecto se retiran los restos con espátula, profundizando a un mas en nuestra tarea nos ayudamos con lana de acero, disolvente, bisturà y esponjas de lija de distintos grano.

Terminada la labor del decapado y una vez seca la butaca, procedemos a la desinsectacion de la madera por el método de impregnacion de liquido insecticida autopenetrante. Sellado y aislamiento.
Consolidamos el asiento con la aplicación de un endurecedor para madera (poliuretano en la madera no vista, base e interiores de la butaca). El encolado mediante gatos de cola vinilica en los brazos y respaldo, reforzados interiormente con montantes de madera. Se refuerza la base del asiento con la implantación de un soporte de madera, nos aseguramos asà fortalecer la estructura para su tapizado posterior, aprovechando los muelles en espiral de bronce.
Se lija de nuevo con fibra vegetal y se procede a la aplicación de un entonado para realzar su color caoba, se pulimenta con goma laca (el barniz de la época) a muñeca disuelta en alcohol etÃlico con una proporción de 20/80.
Se han recuperado dos butacas isabelinas para adaptarlas a un hogar actual, fruto de una herencia y con un gran valor sentimental para sus actuales dueños, es por esto por lo que hemos realizado una restauración intervencionista.

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Antonio Caballero Bataller -restaurador del mueble
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